Nacho San Miguel

La leche, Alimento de mutantes

Publicado por: Nacho San Miguel Moreno en a las 11:41

La tolerancia a la lactosa en la edad adulta podría ser debida a mutaciones localizadas en un gen cercano al LCT.

Todos los mamíferos,de ahí su nombre, tienen la facultad de digerir la leche obtenida de sus madres desde el nacimiento gracias a  una enzima digestiva llamada lactasa que hidroliza el azúcar de la leche (lactosa) a fin de hacerlo absorbible por el organismo. Cuando se priva a los pequeños de la leche materna el intestino disminuye considerablemente la producción de lactasa, haciendo que los mamíferos adquieran una intolerancia a la lactosa.

Una gran parte de la población humana está afectada por esta intolerancia. Se estima que cerca del 20% de la población europea y la práctica totalidad de la población asiática adulta sólo puede ingerir pequeñas cantidades de productos lácticos, bajo pena de desarrollar gases, dolorosos retortijones de estómago y diarreas, efectos típicos de la intolerancia a la lactosa. Los otros seres humanos son la excepción de la regla y pueden alimentarse de productos lácticos a lo largo de toda su vida sin ninguna dificultad. Un equipo internacional en el que participaban investigadores de la Universidad de Copenhague ha descubierto que esa tolerancia ancestral está relacionada con mutaciones que afectan al gen que regula la producción de lactasa.

Mutaciones convergentes

En  Europa del Norte, la muy alta presencia de esta particularidad incita a los investigadores a pensar que apareció en un único individuo de la región del Cáucaso antes de que aquellos pueblos migraran hacia Europa a finales del último período glaciar. De esta forma el gen mutante se habría extendido, permitiendo a la totalidad de la población alimentarse de la leche que abundaba en aquellas regiones.

Por otra parte Cierto número de pueblos nómadas africanos que ordeñan a los camellos desde hace miles de años también han desarrollado la tolerancia a la lactosa. La mutación responsable del fenómeno no es la misma que en los pueblos europeos, pero produce los mismos efectos: el organismo continúa produciendo lactasa en la edad adulta. Jesper Troelsen, del Departamento de Medicina Celular y Molecular de la Universidad de Copenhague, explica que en este caso de trata de un ejemplo de evoluciones convergentes.

El LCT es el gen que codifica la producción de lactasa. La proteína LPH se produce a partir de las informaciones contenidas en el LCT y sintetiza la enzima digestiva. La mutación que afecta al LCT, de hecho, no está localizada en el propio gen sino en un gen vecino llamado MCM6. La tolerancia a la lactosa se obtiene impidiendo a las células intestinales leer correctamente el gen LCT, deteniendo por lo tanto la producción de lactasa al inicio del destete.
Tanto las mutaciones africanas como las europeas están localizadas en el gen MCM6, pero afectan a secuencias de ADN distintas.

1 comentarios:

Annabel M. Z. dijo... @ 29 de mayo de 2008, 14:33

Una de mis digestiones memorables: un vaso de leche de vaca leonesa del establo de la tía-abuela de una amiga. Sería por la lactosa o porque lo que nos venden y a lo que estamos acostumbrados es otra cosa que leche.
Te dejo mi dirección por si quieres pasarte y comentar algo :) :
http://annabel-elsabordelascerezas.blogspot.com

Saludos.

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