Nacho San Miguel

Cómo afectan los rasgos de las personas en nuestra valoración

Publicado por: Nacho San Miguel Moreno en a las 18:49
Se ha desarrollado un método por Alexander Todorov y Nikolaas Oosterhof, investigadores en psicología de la Universidad de Princeton, que consigue analizar mejor que nunca qué hay detrás de ciertas caras que nos lleva a sentir al instante confianza o desconfianza hacia ellas y como se puede llegar a un criterio común acerca de lo que trasmite una cara. También han generado un programa informático que puede generar imágenes de rostros que,aplicando lo investigado, trasmiten confianza o desconfianza.

Las personas solemos hacer juicios instantáneos de valor sobre las personas que acabamos de conocer,es más, afirma Todorov que los seres humanos parecemos  "programados para mirar las caras y deducir las intenciones de los demás".

Realización del estudio

Todorov y Oosterhof mostraron a los sujetos de estudio caras de desconocidos y les pidieron que describieran los rasgos de personalidad que les trasmitian. Posteriormente se redujeron la lista de los rasgos a alrededor de los 12 más citados por los sujetos, se incluian rasgos como la agresividad y otros estados emocionales. Estos rasgos se mostraron a otro grupo y se les pidió que puntuasen cada cara según el grado en que poseía cada uno de los 12 rasgos de la lista.

Basándose en estos datos, se constató que los seres humanos hacemos "juicios rápidos" en fracciones de segundo referentes a dos cuestiones básicas: Si el sujeto es abordable o conviene evitarlo y si es débil o fuerte.

Con los datos obtenidos y usando un software de generación de caras que se basa en escaneos por lase de sujetos reales, los científicos solicitaron a los voluntarios de otro grupo que miraran 300 caras y les otorgasen una puntuación para cada una de tres características: fiabilidad, actitud dominante y grado de amenaza.

Algunas conclusiones

Las valoraciones hechas por los participantes revelan los rasgos que asociamos a la fiabilidad y los que asociamos a la dominancia.

La cara que solemos asociar a alguien que creemos digno de confianza a primera vista en su forma facial más extrema, tiene una boca en forma de U y unos ojos que forman una mirada casi sorprendida, mientras que alguien que suponemos menos fiable presenta los labios hacia abajo y las cejas apuntan hacia el centro. La cara menos dominante posible es muy similar a la de un bebé, con una distancia grande entre los ojos y cejas, mientras que caras más dominantes presentan rasgos como mandíbulas más promientes.



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